lunes, 12 de marzo de 2007







Tomé su mano y empecé a caminar...


Los paisajes eran hermosos, las estrellas brillaban más que nunca, y la luna me regalaba una sonrisa a cada instante. Podía correr sin tropezarme, saltar sin caerme, incluso podía acariciar cualquier superficie sin siquiera lastimarme…


Las flores perfumaban todo y el viento me llenaba los pulmones de aire puro y fresco…
Caminaba, corría y saltaba sin cansarme…

Logré sentirme una niña, una criatura sin miedo a nada, un guerrero con armadura irrompible…

Sentí poder con el mundo y todo lo que se interpusiera en mi camino.


Pero soltó mi mano, sacó la venda de mis ojos y se fue…


Intenté correr y me caí, lastimándome con el suelo áspero y pedregoso… el aire era húmedo y pesado, y me costaba respirar…



El miedo me inundó el cuerpo y lo único que pude hacer fue llorar… sin poder ver el brillo de las estrellas no la sonrisa de la luna…



No volví a encontrar su mano… y no volví a encontrar el camino que transité cuando me aferré a ella…






sabri...






como siempre... lo que siento... en rojo...

1 comentario:

ClaudiaRG dijo...

Wow... mi escritora favorita! Estás haciendo lo que debés... es así como se saca la bronca afuera.... tanto dolor no vale la pena...
Gracias por visitarme en el blog... disculpas por no estar... pero no siempre se puede....
Gracias por todo

Besos

Clau